domingo, 26 de octubre de 2008

Consumismo Infantil "Valgo por lo que soy y no por lo que tengo"


El consumismo es un hábito evitable si se fomenta en los hijos la capacidad de crear, de entretenerse y si se les enseña que las cosas son un medio, no un fin.





Cómprame", "quiero tener....", "mi amiga tiene muchos juguetes, yo también quiero" son palabras y frases que frecuentemente oímos los padres y que cuesta eludir, ya que nuestros hijos están cada vez más insertos en un medio donde se encantan con miles de productos que ofrecen la televisión, la publicidad o las modas que circulan en el ambiente. Esto los lleva muchas veces a tener una actitud consumista, queriendo adquirir más y más cosas, que muchas veces no son absolutamente necesarias. En contra de la reflexiónCarolina Dell'Oro, licenciada en filosofía de la Universidad Católica, estima que el fenómeno del consumismo infantil se debe básicamente a dos razones. "La primera, el medio que nos rodea. Estamos en un sistema económico, que si bien tiene muchas virtudes, tiene la falencia de crear necesidades y los niños no pueden estar ajenos a este medio, donde básicamente, por una pérdida de austeridad a nivel de las familias, ven e intuyen que los padres compran muchas cosas, que son pasajeras y desechables. De esta manera, los niños tienen cantidades de bienes, lo que les va generando más necesidades y una constante ansiedad". La segunda, continúa la filósofa, "es que se ha perdido el concepto de austeridad y el creer que el ser humano se puede entretener con mucho menos. Y, el tema más grave, es que de algún modo a los niños se les da a entender que la seguridad se encuentra en las cosas materiales y no en interior de cada ser humano; y que si bien no se trata de no tener nada, se ha producido una pérdida de libertad frente a las cosas, porque si constantemente los padres le entregamos a los niños, por ejemplo, juguetes electrónicos les estoy diciendo que la entretención está en la pantalla y no en su capacidad de entretenerse, de crear, entonces les genera una exteriorización tremenda de la persona, una enajenación en las cosas y poco cultivo interior. Además, asegura la experta, los niños necesitan aburrirse, porque desde el aburrimiento crean. El exceso de televisión, de juegos electrónicos, va anulando su capacidad interna de admirarse, de entretenerse. Y recalca, "el gran tema, a mi manera de ver, está en darle la seguridad a los niños desde adentro, hacerles ver que las cosas son un medio, que puedan tener objetos para jugar, materiales para trabajar, pero que estos no hacen a la persona más o menos libre, más o menos feliz, sino que tengan en cuenta que son solamente un instrumento".Por otro lado, los niños que se educan en un ambiente consumista son tremendamente inseguros, porque tienen su seguridad puesta en las cosas exteriores, y no en su persona. Por ejemplo, explica Carolina Dell Oro, hoy es común ver padres que, cuando su hijo logra algo, en vez de ayudarlo a darse cuenta de lo que logró, inmediatamente lo premian con regalos, con lo que le quitan a ese niño la posibilidad de darse cuenta de sus capacidades. Con esto, se va anulando el mundo interior de los niños, en el que todo es desechable, todo se cambia, y no se educa el esfuerzo, la conquista, la importancia de conseguir logros, que son fuente importante de la autoestima.

domingo, 19 de octubre de 2008

Consumismo en Navidad



Como ya esta terminando el año, y se acerca la navidad quise escribir hoy del consumismo en esta.
Las fiestas navideñas, más allá de su significado religioso, constituyen la época privilegiada del año para hacer regalos. En estas fechas, las empresas sacan sus productos al mercado y bombardean al consumidor con sus mejores ventajas y cualidades envueltas en el celofán brillante de la publicidad. Es inevitable caer y comprar no sólo los productos alimenticios que se necesitan para las cenas y comidas navideñas sino también los regalos de diferentes caracteres y precios para familiares y amigos.
Los grandes almacenes se llenan y cierran en horas inoportunas y los ciudadanos se dejan llevar por la publicidad y la ansiedad para adquirir más productos de los que se necesitan Y es que las Navidad es la fiesta de consumo por excelencia y más de uno se pregunta si alguien todavía se acuerda de verdad del significado de las celebraciones religiosas. Comprar, comprar y comprar, todo el mundo quiere comprar y regalar .
La gran demanda navideña es aprovechada por las empresas que ponen los precios de los productos por las nubes. Es la época en la que aparecen los productos típicamente navideños como turrones, polvorones, champán, cavas o mariscos.
Los viejos valores de la Navidad como festividad que rememora el nacimiento de Jesús para los católicos o la unión familiar que se establece en estas fechas, desaparecen ante las compras y los regalos. Pero a todos les da igual, porque las calles se engalanan de luces y las casas se adornan con belenes y árboles navideños y si la Navidad sirve de pretexto para comprar, pues entonces bienvenida sea, porque la sociedad en la que vivimos es consumista por naturaleza.

domingo, 12 de octubre de 2008

Alza de precios ha deprimido el gasto del consumidor en EEUU


El gasto del consumidor cayó en junio, cuando los estadounidenses fueron golpeados por el mayor incremento en precios en casi tres décadas.El Departamento de Comercio informó el lunes que el gasto del consumidor, luego de ajustes por inflación, bajó 0,2% en junio,la lectura más pobre desde una declinación similar en febrero.


El alza de precios reflejó un enorme incremento en el costo de la gasolina y ayudó a empujar al alza una medida de la inflación vinculada con el gasto del consumidor en 0,8% durante junio, el mayor incremento desde un repunte de 1% en febrero de 1981.El enorme incremento en la inflación devoró una parte de los miles de millones de dólares en pagos de estimulo entregados durante el mes.El ingreso personal subió apenas 0,1% en junio luego de un alza de 1,8% en mayo.Los precios de las acciones negociadas en Wall Street retrocedieron al inicio de las negociaciones debido a la inquietud de los inversionistas sobre el impacto del alza de precios en el gasto del consumidor.Antes de restar el factor inflacionario, el gasto del consumidor creció 0,6% en junio luego de un alza de 0,8% en mayo.


Mucho de ese incremento, empero, fue para pagar gasolina y otros artículos.La economía general, medida por el Producto Interno Bruto, creció a una tasa de 1,9% en el trimestre abril-junio, más del doble con respecto al alza de 0,9% del trimestre enero-marzo.En otras noticias económicas, el Departamento de Comercio reportó que los pedidos a las fábricas de Estados Unidos subieron en junio al ritmo más rápido en seis meses, reflejando grandes incrementos en los precios del petróleo y una demanda fuerte de equipo militar.El alza de 1,7% en junio, el mejor resultado desde un repunte de 1,9% en diciembre, superó en más del doble la ganancia esperada por los economistas.El avance fue encabezado por un incremento de 5,2% en los pedidos de metales primarios como el acero. Los pedidos de bienes de capital para la defensa subieron 16,9%, su segunda ganancia de más de 10% consecutiva, reflejando una fuerte demanda de implementos militares para combatir en Irak y Afganistán.

domingo, 5 de octubre de 2008

SÍNDROME DE LA MODA




  • La necesidad de gastar sin motivo aparente, de una manera compulsiva, se está convirtiendo en una obsesión de los mayores que se empieza a contagiar a los más pequeños. Los periodos de rebajas o descuentos en grandes almacenes y tiendas suelen ser los peores. Las Organizaciones de Consumidores y Usuarios recomiendan que se ejercite un “consumo racional y lógico” e incluso indican que se elabore una lista de los productos que realmente se necesitan antes de lanzarse a la calle con el dinero en el bolsillo.
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    El llamado "Síndrome de la moda" es el fenómeno más reciente y sobre él se están estudiando gran número de casos en todo el mundo. Los expertos han definido el "Síndrome de la moda" como un comportamiento patológico que se caracteriza por la dependencia creciente del deseo de adquirir ropa y complementos del vestir que no son necesarios, hasta el punto de que los afectados regalan poco tiempo después prendas cuya compra representó un serio quebranto para su economía. La mayor parte de los casos estudiados demuestran que la persona adquiere ropa o complementos no solo innecesarios, sino inapropiados para el estilo o la personalidad del comprador, incluso tallas mayores o menores de las que se necesitan. Estas adquisiciones desproporcionadas acarrean sentimientos de culpa, descenso de la autoestima y numerosos problemas con la fami


  • Las personas más propensas a padecer este síndrome son mujeres entre los 18 y los 35 años con un nivel económico medio-alto y estudios preferentemente medios e incluso universitarios. El culto a la belleza motiva todo tipo de gastos de tiempo, dinero y energía, y no hay mejor forma de demostración del propio estatus que la utilización ostentosa del atuendo. En cualquier caso, no debe confundirse el consumismo moderado, el de permitirse un capricho que levanta el ánimo en un día desmoralizador con la compra a discreción, que es lo que define el síndrome de la moda.